RAMON FRANCÀS

El vino más caliente

Ramon FrancàsLa psicóloga clínica, sexóloga y creadora gastronómica gallega Mónica Novas está recorriendo España ofreciendo ponencias de gastrosexología. El concepto de gastrosexología, revela Novas en su propia página web (www.gastrosexologia.com), surge de la fusión de la psicología, la sexología y la cocina. La gastrosexología, añade, “trata de explicar los mecanismos de excitación que subyacen en el placer de comer o de cocinar para un comensal” ¿Y qué significa, pues? Pues “dejarte llevar por esas sensaciones placenteras que siempre hemos sentido al degustar ciertos productos o platos pero aprovechando el conocimiento de la psicología y la sexología para saber potenciar esas sensaciones de placer en nuestra vida diaria”.

La degustación de los vinos no podía faltar, tampoco, en sus talleres. Novas tiene carnet de viticultora e incluso elabora vino para consumo propio, de las variedades autóctonas albariño y mencía. Empezó trabajando con niños (aplicando la psicología de modificación de conducta para niños a través de diversos cursos de cocina). En 1996 comenzó a escribir sobre gastronomía en un blog pero no sobre gastrosexologia. La web www.gastrosexologia.com surgió, en 2010, como un compendio de los artículos publicados en diversas revistas gastronómicas como El gastronomico, Mundo gastronómico, Revista Barman o Comphosteleria. En ellos ha intentado dar respuesta a por qué suceden ciertas cosas, como los estímulos que despierta, por ejemplo, ver a alguien cocinando con el delantal puesto. “Todo es mental”, reconoce. Y es precisamente la mente la que activa la secreción de endorfinas, lo que alguien ha descrito como ‘las moléculas de la felicidad’. Las endorfinas son neuro-péptidos que se liberan a través de la medula espinal y del torrente sanguíneo. Son una especie de opiáceos naturales del organismo, neurotransmisores producidos en el sistema nervioso central como moduladores del dolor, reproducción, temperatura corporal, hambre y funciones reproductivas. En alguna de sus ponencias el chocolate (producto que contiene feniletilamina y serotonina, leves estimulantes sexuales) y el cava (un buen desinhibidor) han sido protagonistas. La gastrosexología se sirve, pues, de la explicación de mecanismos psicológicos y sexológicos y de la sugestión inducida para que platos, bebidas, símbolos gastronómicos o determinados productos nos produzcan un placer incrementado. Esta sugestión previa, según Mónica Novas, “se logra a través de imágenes, películas, música, aromas que nos preparan para recibir el plato en el que se conjugarán varias de las variables que influyen en el placer. Esta explicación y sugestión previa produce en nuestro cerebro que se liberen endorfinas, sustancias placenteras que también se segregan en las fases preliminares del sexo, donde la sugestión influye en las futuras fases de la excitación”. Mónica Novas en una de sus sesiones

Sus sesiones suelen contar con la ayuda de fragmentos cinematográficos, incluso infantiles como la excelente y oscarizada película Ratatouille. Ha llevado su gastrosexología desde Madrid, las Canarias o Sant Sadurní d’Anoia a Portugal, Italia, Brasil o México. Entre los que han participado en sus sesiones hay quien dice que “hay más gastro que no sexo”. Ella se limita afirmar que los que asisten a sus sesiones son “buscadores de sensaciones”, personas “curiosas” de todas las edades, tanto hombres como mujeres. En sus ponencias y talleres trata de explicar los mecanismos de excitación que subyacen en el placer de comer o de cocinar. Implican variables como temperaturas, sugestión, texturas, recuerdos, olores y diversas cuestiones que afectan y pueden producir placer dentro del mundo de la gastronomía.

Afirma Mónica Novas que “a la gente le ocurren cosas pero no entiende el porqué de los mecanismos psicológicos del placer”. Afirma que un exceso de cantidad sin pausas (alimenticio o sexual), un dolor estomacal, una compañía agradable o un lugar confortable son variables que pueden convertir una experiencia gastronómica en “una memoria emotiva” positiva o bien negativa. En sus sesiones no habla ni de pornografía, ni de alimentos afrodisíacos ni de productos con determinadas formas, léase peras, plátanos, melones, pepinos, pimientos… Pese a ello, reconoce que mariscos como las ostras son una de las mejores fuentes de minerales necesarios para mantenerse en plena forma en la cama. Las ostras, de placeba ingesta, destacan por su alto contenido en zinc, un mineral que se ha relacionado con la regulación de los niveles de testosterona en los hombres y un nutriente clave en la salud sexual. Es vital también para la producción de esperma.

También el vino podría impulsar la libido. Dice Sonia Gómez Saiz en www.cogaia.com que “el vino tinto es ganador en cualquier lista de alimentos que mejoran la vida sexual. Lubrica la conversación, calma los nervios, combina bien con una buena comida e incluso proporciona la oportunidad de impresionar si la pareja tiene poco conocimiento enológico”. Sin embargo, Gómez Saiz puntualiza que “una de las razones por las que el vino tinto ha sido utilizado como afrodisíaco durante miles de años es por la experiencia sensual que supone degustarlo. El rico olor de la uva, la coloración escarlata profunda y la explosión de sabor que golpea el paladar hacen que nada hable de seducción tan bien como el vino tinto”.

Mónica Novas

Mónica Novas va, incluso, más allá, afirmando que “la cata de un vino puede proporcionar sensaciones semejantes al acto sexual”. Apunta en su web: “Todo comienza con el sonido del descorche de una botella y en el borde de la copa te espera un camino de agradables sensaciones. Amablemente alguien mira directamente a tus ojos mientras te sirve esa primera copa de vino que producirá efectos placenteros en todo tu cuerpo, que mojará tus labios y te inundará con su aroma”. Revela también que profesionales como el que firma este artículo somos personas más receptivas al placer, o al menos más sensibles. Afirma, en este sentido, que “las personas que se dedican profesionalmente a la cata de vinos, según estudios neurológicos, desarrollan una área del cerebro, la amígdala, que está muy relacionada con el placer”. Para esta psicóloga clínica y sexóloga, el vino, definitivamente, “posee la capacidad de hacernos revivir la sensación de desinhibición que sentimos cuando nos acercamos al orgasmo y es en su cantidad adecuada una poderosa arma gastrosexológica a emplear en los preliminares del sexo”. Al preguntarle qué vino me recomendaría mientras degustamos un buen cava en el restaurante Cal Xim de Sant Pau d’Ordal (Alt Penedès), donde se realizó esta entrevista, Mónica Novas se decanta por un vino tostado (uvas pasificadas bajo cubierta) do Ribeiro.