Escupir vino

Escupir vino

¿Escupir o tragar el vino?

Es una pregunta que mucha gente se hace y una práctica muy defendida por muchoscatadores.
La razón más convincente para escupir el vino es que no se puede degustar un vino en estado de ebriedad, con lo que, si vamos a catar bastantes vinos y no escupimos ninguno, poco a poco comenzaremos a perder facultades.

Si tenemos una gran cantidad de vinos por delante para catar y no queremos escupir todos, deberíamos hacer una selección de los vinos que más nos vayan a gustar, y si no lo tenemos claro, hablar con la persona responsable de organizar la cata sobre nuestros gustos en vinos y que nos aconseje.

También hay que tener en cuenta que si un vino se deja en la boca durante ocho o diez segundos, ya se está probando a fondo, sin tener que preocuparse por los efectos del alcohol. La temperatura del vino aumenta y aparecen aromas por vía retronasal y todos los matices del paso por boca (acidez, carga frutal, astringencia, dulzor, salinidad…), de manera que se puede extraer todo lo necesario para la cata de un vino sin necesidad de tragarlo, pues cabe recordar que una vez pasa a la tráquea, no se perciben más aromas o sabores.

Escupir vino en escupitera

¿Cómo escupir un vino?

En primer lugar, para escupir el vino, hay que localizar una escupidera, que puede ser desde un vaso de plástico de cubalitros, una cubitera o una escupidera profesional con un vertedor y un a tapa.
La cantidad de vino adecuada que se recomienda poner en la boca, es el suficiente como para poder llenar y empapar toda la cavidad bucal, sin que resulte incómodo o se pueda salir de la boca.

Una vez introducido el vino en la boca se hacen pequeños sorbos sin tragar el vino, como si fuera un enjuague bucal pero con un menor contacto con los dientes. Hay que concentrarse en los sabores del vino que se encuentran en la boca, pero también en todos los aromas por vía retronasal.

Después de esto se debe de expulsar: se fruncen los labios y se aprientan las mejillas, presionando la lengua contra los dientes superiores y ampliando la lengua para que se extienda más allá de los molares. El vino se deja entre la parte superior de la lengua y el paladar. La clave está en el control muscular y la fuerza: es necesario generar la energía suficiente para empujar el vino y mantener su forma durante todo el proceso.

Si el vino que se está degustando es realmente excepcionalse puede tragar, ya que si no sería un desperdicio.

Finalmente el vino es una experiencia social y es mejor disfrutar en compañía de los otros, de manera responsable y con moderación.

Escupir el vino

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