Presentación del libro Crónica General del Sexo Oral de M.A. Almodóvar

By Meri on Feb 04, 2014 12:57 pm

Feb 04, 2014 12:57 pm | Meri

Roser Amills, M.A.Almodóvar i Meritxell FalguerasRoser Amills, M.A.Almodóvar i Meritxell Falgueras

El pasado miércoles 22 de enero participé, junto a Roser Amills, en la presentación del libro Crónica General del Sexo Oral de mi amigo Miguel Ángel Almodóvar en la Casa del Libro de Barcelona.

Os voy a presentar a M.A. Almodóvar, aunque quizá el mejor modo sea explicando lo que NO ES él:

1) Un hombre sin oficio ni beneficio, porque es sociólogo (profesor de sociología en el grado de Criminología de la Universidad Camilo José Cela), investigador en el Centro de Investigaciones Energéticas Medioambientales (CIEMAT), periodista (lo hemos visto en TVE en “A  mi manera”, como subdirector de “Pasa la Vida”, como guionista en tele 5 en “Día a Día” co-presentando con María Teresa Campos, divulgador especializado en nutrición y periodista en radio, revistas especializadas… por eso, por su pasión gastronómica ha decidido escribir “Crónica General del Sexo oral”. También nos muestra como la lingüística puede cambiar el devenir de la historia. Este es su 17º libro.

2) Un hombre con pelos en la lengua, bueno al menos como la expresión dice, porque ha escrito 269 páginas de sexo oral centrándose en el cunilungus, la felación y el anilingus.

3) No es uno que se rige por los cotilleos si no por la historia.


Mi top 5 del libro

–  Los bukakes de Cleopatra

–  César, marido de mujeres y mujeres de maridos

–  En el 2009 la hazana de la actriz porno Carolin Ebert “Sexy Cora” que intentó batir el record Guiness realizando 200 felaciones y acabo un poco mal

–  El affair Lewinski

–  La historia de Coquito, la  preferida del autor

Y ya que hablamos de sexo oral y soy sumiller, aquí está una posible nota de cata: 

El olor a espárragos es típico del sauvignon, un vino blanco sutil y sensual. Aquel trago era más denso, más salino. Y la copa donde se servía el cáliz muy diferente. Como si de una coctelera se tratase, primero había que agitarla. Tenía notas lácteas pero enmascaradas por el olor al líquido de las olivas con anchoas, secretamente combinadas con un vino de ojo de liebre. Un olor que se mezclaba con otro más dulce, más ácido y cerrado. Las papilas gustativas quedaban dormidas, anestesiadas, extasiadas por una temperatura templada. Su evolución empezaba con la su ataque sedoso y acababa con el cuerpo de un crianza en boca. ¡Era todo un gran reserva! A su post-sabor le fue aquel último beso donde compartieron más de un par de números y se desdibujaban las fragancias por despeinar más los cabellos y mojar-los en sudor. Aquel beso llevaba equipaje y era la cosecha de su sexo. “Ves como si comes espárragos te cambia el sabor?” (Y es que un hombre, para que se lo hagas, es capaz de tragarse lo que sea!)

Meritxell Falgueras