¿Qué hay detrás de los cosméticos procedentes del vino?

Fotografía de Kendall

Cremas hidratantes, sales de baño, exfoliantes, aceites de masaje, geles, contorno de ojos, reparador celular, manteca corporal, crema de manos y uñas… ¡Todo procedente de la uva y sus pepitas, del vino y de la vid!

Que el vino es beneficioso para la salud -siempre en su justa medida- es algo que ya nadie pone en duda. Nuestros antepasados también lo sabían y, además de bañarse en vino, tenían la costumbre de darse friegas con las uvas al terminar la vendimia.

Son muchas las marcas cosméticas que actualmente comercializan este tipo de productos: Uvas Frescas, Vida, Viñali, Novavila, Esdor…, algunas de ellas están directamente relacionadas con conocidas bodegas.

Pero, ¿qué tiene la uva que resulta tan saludable? Unas moléculas llamadas polifenoles cuya actividad antioxidante es la más potente del mundo vegetal. Estas moléculas poseen hasta 50 veces más acción antioxidante que la vitamina E y 30 veces más que la vitamina C, ¡casi nada! Los polifenoles, y más concretamente el resveratrol, tienen la virtud de luchar contra el envejecimiento, desvanece las arrugas, elimina las manchas, proporciona elasticidad y firmeza a la piel, combate la flacidez y la celulitis, además ayuda a evitar problemas cardiovasculares, fatigas y dolores musculares. ¿Cómo? El resveratrol neutraliza la acción de los radicales libres, auténticos culpables del envejecimiento cutáneo, y aumenta la renovación celular.

Uno de los primeros investigadores que relacionó el resveratrol con la longevidad fue David Sinclair, profesor de la Univ. de Harvard, quien afirmó “La primera persona que va a vivir 150 años ha nacido ya”. Sólo nos queda confiar en que tenga razón y en ser uno de los elegidos. ¡Y brindar con vino para celebrarlo!